Sin duda, la época medieval fue el periodo de mayor plenitud para el Monasterio. Fue entonces cuando se fundó la abadía benedictina de carácter románico en la que destaca la iglesia, construida entre los siglos XII y XIII y el claustro.
Más adelante, durante los siglos XIV y XV, se inició la construcción de nuevas dependencias en el Monasterio alrededor del patio de entrada (Patio de la Cruz). Destacan el Palacio del Abad y la bodega.
Las diferentes dependencias del conjunto aún guardan el legado de la vida monástica que se vivió en el interior del Monasterio y que duró hasta 1835.
